¡Qué suerte tenemos!

“¿Por qué no voy a comprar un vino?” le dije, segura de que me respondería “¡Si!”. Volví menos de diez minutos después, vino en mano, sonriendo con entusiasmo. “¿Vamos a ver nuestra serie?” le dije, ya buscando el control remoto.

Esto es mi vida, y me encanta.

Mi pareja y yo, vivimos en la mejor parte de la ciudad. Cuando salimos de casa, hay siempre algo interesante que hacer, ver, escuchar, o probar. Después de caminar no más que tres minutos, está el río, muy tranquilo, muy relajante. En otra dirección, tambien no más que a tres minutos de nuestra casa, hay tiendas – ¡incluidas las que venden vino ;)!

Una cosa en particular que me encanta es que hay una cultura de caminar acá. Claro, hay autos y motos, si, pero las calles están llenas de gente, día y noche.

Bueno… ¡Qué suerte tenemos!